Caminar por las arterias vehiculares de Lima, como la Avenida Javier Prado, la Vía Expresa de Paseo de la República o la Avenida Abancay, somete al sistema auditivo a niveles continuos de entre 75 y 88 decibeles (dB SPL). Aunque muchas veces nos acostumbramos a este trasfondo estruendoso, las células ciliadas del oído interno sufren una microtensión constante que acelera la fatiga sensorial.
Al regresar a casa tras un día en la calle, muchas personas mayores de 45 años experimentan dolor de cabeza tensional, necesidad de silenciar todo o, por el contrario, dificultad extrema para entender lo que sus cónyuges les dicen a un metro de distancia. Este fenómeno no implica una lesión irreversible inmediata, sino un agotamiento temporal de los neurotransmisores en la sinapsis del nervio auditivo.
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